Ayen me parecía que el 17 de febrero era un día demasiado soso para iniciar la renovación. La mía. Ni modos, uno no puede hacerlo un 8 de octubre, como el Che Guevara, o un 15 de septiembre como los independentistas, o un 6 de enero. Tengo que conformarme con un simple 17 de febrero.
Así, me dormí, pensando en la simpleza de la fecha.
Luego, le vine a hallar sentido: hoy, 17 de febrero, es miércoles de ceniza; o sea que puedo decir que renazco de entre las cenizas, como el ave fénix. Me gustó el rollo y aquí está. Renaciendo, renovándome.
Espero ser persistente. Por ahora, me quedo con la imagen de lo que me contó Htide la noche anterior: "y tanto pedo por un abrazo, imagínate qué pancho si le pidiera que se casara conmigo".
miércoles, 17 de febrero de 2010
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