domingo, 21 de febrero de 2010

¿Memoria?


Aquí les dejo mi última tarea. Es un orgullo, no por el contenido, sino por la belleza del árbol:

viernes, 19 de febrero de 2010

Joyce.

Pequeño de menos de metro y medio catorce quince años tal vez. Alumno de 3° de secundaria y candidato a cursar el bachillerato ante la COMIPEMS. Va a realizar su registro y debe entregar el proyecto de Español, pues la maestra lo ha hecho responsable.

La clase está por acabar, la maestra revisa a los últimos alumnos y su equipo ya ha entregado... sin su parte. Entra corriendo, sin uniforme, le extiende los papeles de la mano derecha a la maestra y le dice: "sí llegue". Enseguida se suelta a llorar. Como si se le fuera la vida en ello.

Me conmovió mucho. Corrí a los demás menos al grandulón que lo apapachaba con extraordinaria ternura. Qué cuadro. Una vez más me vi rebasada por lo cotidiano.

Me identifiqué con él porque lo logró, porque creyó en él, porque lo hizo. Susceptible, como yo, lloró de satisfacción.

La maestra sólo alcanzó a decirle: "gracias, gracias por tu esfuerzo". La verdad quería agradecerle el momento, la sorpresa, las ganas de vida.

Gracias, Joyce.

jueves, 18 de febrero de 2010

Del cajón de la memoria.

Ahora que hago un mapa mental acerca del proceso de la memoria, ayer extraje del cajón de la misma que ocupa en condominio con las emociones unas cancioncitas de mis más lejanos años en los que, por supuesto, ya me hervía el alma por las razones de la izquierda. Se trata de un cantante que por alguna razón dejé en la adolescencia y ahora lo recupero: Amaury Pérez.

Ayer escuché con mucho agrado: "No lo van a impedir" y "Acuérdate de abril".

Dejo aquí constancia de la primera, en una versión contemporánea mexicana.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Miércoles de ceniza.

Ayen me parecía que el 17 de febrero era un día demasiado soso para iniciar la renovación. La mía. Ni modos, uno no puede hacerlo un 8 de octubre, como el Che Guevara, o un 15 de septiembre como los independentistas, o un 6 de enero. Tengo que conformarme con un simple 17 de febrero.

Así, me dormí, pensando en la simpleza de la fecha.

Luego, le vine a hallar sentido: hoy, 17 de febrero, es miércoles de ceniza; o sea que puedo decir que renazco de entre las cenizas, como el ave fénix. Me gustó el rollo y aquí está. Renaciendo, renovándome.

Espero ser persistente. Por ahora, me quedo con la imagen de lo que me contó Htide la noche anterior: "y tanto pedo por un abrazo, imagínate qué pancho si le pidiera que se casara conmigo".